Generalidades sobre el sueño

Dormir lo suficiente es esencial para la salud general y el desarrollo del niño. Los estudios demuestran que dormir adecuadamente es vital para el aprendizaje y la memoria, y que la falta de sueño afecta la seguridad. Como saben muchos padres que no duermen lo suficiente, los problemas de sueño de un miembro de la familia pueden fácilmente afectar a otros. 

Casi todos los padres tienen preguntas acerca de cuántas horas de sueño necesita un niño pequeño y cómo asegurarse de que las obtendrá. No existe una fórmula para responder a esa pregunta ya que cada niño es único. Para los niños con necesidades especiales, quedarse dormido y dormir lo suficiente puede ser un desafío mayor. Por ejemplo, quizás sea necesario cambiar la posición del niño varias veces durante la noche, o quizás se despierte para tomar medicamentos o recibir tratamiento para alguna condición como un problema respiratorio o convulsiones.

Desarrollo normal
Los recién nacidos normalmente dividen sus 16 horas de sueño diarias en partes iguales entre el día y la noche. Pero no duermen ocho horas corridas porque la mayoría de los bebés necesitan ser alimentados de noche hasta que tienen 4 a 6 meses de edad. La mayoría de los bebés se despiertan de dos a cuatro veces durante la noche y lloran para ser consolados, o se calman solos y se vuelven a quedar dormidos. Durante el transcurso del primer año, un bebé generalmente duerme por períodos más largos de tiempo durante la noche – un bebé de cuatro meses puede dormir ocho horas ininterrumpidas.

El número total de horas de sueño durante el día disminuye gradualmente durante los primeros tres años de vida.  El tiempo para dormir de día se consolida en dos o tres siestas, y después de un tiempo se limita a sólo una siesta. A la edad de cuatro años, la mayoría de los niños no necesitan dormir una siesta. Durante la infancia y la adolescencia, los requisitos de sueño nocturno también disminuyen gradualmente. Las necesidades de sueño de un adolescente generalmente son similares a las de un adulto.

Desarrollo atípico e intervenciones
Los problemas para dormir más comunes entre los niños pequeños son las siestas reducidas, negarse a dormir la siesta, despertarse por las noches y resistencia para irse a dormir, lo que más comúnmente ocurre en niños pequeños y de edad pre-escolar. Para evitar despertarse durante la noche y resolver problemas para quedarse dormido, la mayoría de los expertos recomiendan tener un rutina para la hora de irse a dormir. Los niños responden bien a rutinas establecidas como una señal de que ya es hora de irse a dormir. Si bien no hay recomendaciones acerca de qué debe formar parte de la rutina, es importante mantener los ritos de la hora de irse a dormir consistentes, cómodos y relajantes para que el niño pueda confiar en ellos.   Las actividades que pueden utilizarse en la rutina a la hora de irse a dormir incluyen: Darles un baño, leerles un cuento, cantar canciones de cuna, o el uso de un “adorable” (juguete especial o manta acolchada). Para evitar el llanto y la resistencia, comience la rutina antes de que el niño esté demasiado cansado. Reconozca los signos tempranos de que está cansado, como por ejemplo, el niño bosteza o se frota los ojos y las orejas. Quizás el consejo más importante que dan los especialistas en estrés es poner al bebé a dormir mientras tiene sueño pero está aún despierto. Esto le da la oportunidad de aprender a calmarse a sí mismo y dormirse, una habilidad que lo ayudará a volver a dormirse solo si se despierta durante la noche. 

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